Cuando se practica la natación o algún deporte acuático existe siempre el peligro de sufrir una congestión. El corte de digestión se produce por el contraste de temperaturas entre el cuerpo y el agua, y se previene evitando hacer comidas copiosas, esperando de una a dos horas antes de bañarse y si el agua este fría, entrando poca a poco en ella, evitando lanzarse de golpe. Si la congestión ocurre puede resultar peligrosa si conlleva la pérdida del conocimiento, en este caso hay que mantener a la persona reanimada con respiración artificial o masaje cardiaco hasta el momento en que llegue el auxilio médico.
Los calambres son repentinos e imposibles de prever, si se encuentra nadando y estos se presentan, deje de nadar de inmediato, relaje el músculo afectado y muévalo después con precaución en la dirección opuesta a la contracción, salga del agua en cuanto le sea posible y déle masaje en la parte afectada. Si el calambre persiste hay que aplicar calor, beber agua con sal y acudir al médico.
Si al estar nadando se llega a sentir jalado por la resaca, conserve la calma y no intente nadar en línea recta hacia la playa, nade paralelamente a ella y acérquese poco a poco. Trate de fatigarse lo menos posible y solicite ayuda tan pronto como pueda.
Recuerde que no es conveniente llevar a la playa objetos de valor que pueda extraviar o que se puedan dañar en la arena o con la acción corrosiva del agua del mar. Cuando contrate algún servicio de playa, cerciórese de que quien lo presta cuenta con la documentación que acredite su capacitación y legalidad y verifique que el equipo se encuentre en óptimo estado.
Por último, recuerde que todas las playas del país son propiedad del estado y ninguna persona puede impedir el libre acceso y disfrute de las mismas; lo que en algunas ocasiones pertenece a los prestadores de servicios son las sombrillas y sillas cuyo uso generalmente condicionan al consumo.